Dentro del Máster en psicología y coaching del deporte y de la actividad física se encuentran las Jornadas de Actualización Profesional y especialización en coaching deportivo de Florida Universitaria. En ellas, el pasado mes de julio, pudimos aprender con la máster class titulada «Aplicación del coaching deportivo» a cargo de María Ruíz de Oña.

Coaching deportivo

Psicología y coaching deportivo

María Ruíz de Oña es licenciada en Psicología por la Universidad de Deusto. Experta en Psicología del Deporte con 18 años de experiencia. Se ha formado en Coaching Executive por la EEC y en Constelaciones Organizacionales y Coaching Sistémico en la Fundación EDE. Desde 1996 trabaja como Psicóloga y Coach en el Athletic Club de Bilbao y actualmente es responsable del Área de Desarrollo Personal y Profesional (psicología y aprendizaje) en dicho club.

A continuación, se muestran algunas de las ideas de las horas de trabajo y aprendizaje. Cabe apuntar que este espacio se queda corto para reflejar todas ellas ya que se trató de una jornada muy, muy experiencial, intensa y dinámica.

El rol del coach

Entre sus enseñanzas nos mostró la necesidad de trabajar en comunicación y escucha, ya que en la interacción es donde construimos la confianza. Entendiendo que una parte muy importante del proceso de coaching es tener presente la conversación vista desde el aprendizaje, inherente a ella, y en movimiento. Por eso, es esencial que el coach sepa cuál es su lugar como coach. Momento en el que debemos reflexionar sobre la siguiente pregunta: ¿Dónde me coloco en el sistema del otro?. Es importante observar el rol que el coach adquiere, por ejemplo, si el coach siente miedo de perder rápidamente a las personas, es más probable que intente salvar a los demás y asumir la responsabilidad de resolver los problemas del otro. Por eso el coach tiene que chequear constantemente, observar y esperar. Cada persona en el proceso tiene su propio rol: coach y coachee, es decir, se trata de una relación de persona a persona. En definitiva, una relación de coaching, de aprendizaje debe ser horizontal.

También hay que reflexionar sobre las necesidades, por ejemplo, ¿Doy el consejo porque lo necesito como coach o lo doy porque percibo que el coachee lo necesita?. Ese chequeo constante implica tener presente que el consejo se da si el coachee lo necesita, no si la necesidad es del coach. La reflexión consciente acerca de nuestras necesidades como coach y la cobertura de las necesidades del coachee es fundamental para el proceso de coaching.

Preguntas poderosas

Teniendo en cuenta que la conversación es movimiento, se entiende que dicho movimiento implica soltar algo y coger algo.

Una pregunta que se le hace al coachee es «¿Qué traes?». Es interesante saber qué trae el coachee porque además, esa pregunta lleva implícita la necesidad de responsabilizarle del proceso.

Otra pregunta importante es «¿Qué es lo que tú quieres?».

Un par de preguntas fuerza son:

  • «¿Qué te falta para conseguirlo?»
  • «¿Cómo pasar a la acción?»

Las emociones nos informan

Las emociones son señales que nos aportan una información muy importante y es fundamental aprender a interpretarlas. Por ejemplo, cuando sentimos miedo es probable que nos esté informando de que se avecina un peligro, sea real o no. En ese momento, podemos preguntarnos de dónde viene esa amenaza o quién está en peligro.

¿Qué me dice la tristeza? La tristeza nos puede estar informando de pérdida. Bien porque se esté perdiendo actualmente, bien porque se pueda perder en el futuro o porque ya se haya perdido, ya no está.

¿Qué nos dice el enfado? En general, el enfado informa sobre la injusticia o la amenaza. En esta emoción, normalmente, hay un componente muy importante de juicio, de ahí que en el proceso sea preciso ayudar al coachee a des-enjuiciar el juicio. El enfado también puede servir para defendernos, en ese caso, es posible que se esté percibiendo un ataque o una amenaza, es el momento de reflexionar acerca de ¿qué estás protegiendo que tanto valoras?.

¿Qué nos dice la alegría? La alegría la solemos asociar con movimiento, con motivación, con ganas de hacer.

Ahora bien, además de observar qué nos dicen las emociones también debemos diferenciar si existe coherencia entre la emoción y el comportamiento. Es decir, tenemos que ser capaces de diferenciar entre la emotividad y la emoción.

La emotividad es aquella capacidad de las personas para producir emoción y también la sensibilidad que se presenta ante las emociones. La emotividad es más superficial. La emoción es más duradera.

Las personas hemos aprendido a utilizar nuestras emociones. Dentro del proceso de coaching necesitamos diferenciar si el coachee que manifiesta una emoción es coherente con su discurso y con el resto de su comunicación. Si el coach se deja llevar por la emotividad es probable que termine en un lio.

El asunto de las emociones tiene 2 puntos importantes:

  1. Escuchar: intuir que hay coherencia en la emoción.
  2. Trabajar desde la información que nos facilita la emoción.

En definitiva, es necesario reflexionar sobre la funcionalidad de la emoción.

Las creencias

Los juicios son fundados o infundados: no son ni verdad, ni mentira. Siempre que nos encontramos con un juicio, con una creencia, hay que des-enjuiciarlo. Hay que intentar dejar los juicios de valor fuera porque, inevitablemente, interfieren.

El coach necesita ver el «quiebre». Es como un iceberg que tiene una brecha por las que tenemos que tirar. Tenemos que aprender a mirar lo que no se ve, lo que está detrás de lo que nos dicen. Hay que ver la brecha por la que hay que tirar. El cambio de observador es cuando el coachee dice: «¡Ah!, pues de esto no me había dado cuenta». Hay que ir yendo y viniendo, constantemente, hasta observar una brechita. Porque hay que tener siempre presente el proceso conversacional y de aprendizaje consciente donde se pregunta desde la escucha.

Los elementos del sistema

A través del trabajo con «constelaciones» se representan los diferentes elementos del sistema y se observa tanto lo que no se ve, como lo que no se dice. También, nos preguntamos qué nos llega de cada elemento. Esto genera un diálogo que aporta información desde el trabajo en el aquí y en el ahora.

Es importante saber que en todo sistema hay un objetivo.
María Ruíz de Oña

Tres actitudes ante la vida

  1. Jugar a ganar.
  2. Jugar a no perder.
  3. Jugar a no jugar.

Las 4 habitaciones del cambio

4 habitaciones del cambio

4 habitaciones del cambio

Dentro de las múltiples actividades que se desarrollan se realiza ésta a través del tránsito entre las 4 habitaciones del cambio.

El proceso del cambio se muestra en 4 fases y supone una transición circular que pasa por la contención o la zona de confort, por una etapa de confusión, otra de resistencia y otra de aceptación del cambio, y así sucesivamente. Cada habitación exige ciertos comportamientos y pensamientos, existen también diversas estrategias para poder moverse por ellas.

  • Habitación de la satisfacción
  • Habitación de la resistencia
  • Habitación de la confusión
  • Habitación del aprendizaje

Una vez identificados los cuartos es interesante preguntarse:

  • ¿En qué habitaciones paso la mayor parte del tiempo?
  • ¿Cómo transito por ellas?
  • ¿Cuánto tardo en pasar de una a otra?
  • ¿Soy ágil al moverme entre las habitaciones?

En la conversación, para que haya aprendizaje, hay que sacar al coachee de su zona de confort.
María Ruíz de Oña

Gracias María por compartir tu sabiduría y hacerlo tan bien.

I Promoción del Máster en psicología y coaching del deporte y de la actividad física en Florida Universitaria, Valencia

I Promoción del Máster en psicología y coaching del deporte y de la actividad física en Florida Universitaria, Valencia

María Ruíz de Oña «Aplicación del coaching deportivo»
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